Sacerdote de Michoacán denuncia golpiza: “Mi agresor se fue quitado de la pena porque no pasa nada”

Nación 05/07/2022 Por MCE
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Para el sacerdote católico Mateo Calvillo Paz, no fue una sorpresa la agresión que sufrió hace unos días, cuando un hombre lo golpeó y le dejó lesiones en el rostro y otras partes del cuerpo. Calvillo afirma que el hecho es un reflejo de la violencia que viven los mexicanos, sin que haya autoridades que hagan algo para garantizarles la tranquilidad.

En entrevista, Calvillo habla sobre lo ocurrido la noche del pasado miércoles 29 de junio en el municipio de Queréndaro, Michoacán, cuando se dirigía de la región oriente del estado a Morelia, la capital, donde actualmente radica.

“Fue un ataque relámpago en la carretera. El tipo me rebasó ya entrando a Queréndaro, se paró frente a mí y se bajó decidido a golpearme”, relata.

“No hubo ningún diálogo ni nada, solo con algunas incoherencias y se dirigió a puñetazos contra mí. Me destrozó la cara”.

Calvillo dice que su agresor —a quien describe como un hombre de complexión robusta y de entre 1.90 y 2 metros de estatura— le recriminaba haber atropellado a un perro, algo que no pasó.

“Es un psicópata, una persona que ya vive en ese estado y con este nivel de crispación y de agresividad que estamos viviendo, pues ya nada me sorprende”, señala.

“Yo creo que mi agresor se fue tan tranquilo y tan quitado de la pena porque no pasa nada. Hay crímenes mucho más graves y no pasa nada. La autoridad está distraída y no está cumpliendo el primer mandato de la Constitución, que dice que el (Poder) Ejecutivo debe proteger la vida del ciudadano y es lo que nos está pasando”, insiste.

Sacerdotes en riesgo
La agresión contra Calvillo se dio en un contexto de ataques recientes hacia otros sacerdotes. En Chihuahua, dos jesuitas y un guía de turistas fueron asesinados, presuntamente por un líder criminal local, mientras que el cardenal de Guadalajara y el obispo de Zacatecas denunciaron haber sido detenidos en retenes encabezados por hombres armados.

Acerca de su caso, Calvillo señala que su agresor era “un sicario” que “hizo su trabajo y se fue”, mientras él sangraba a causa de los golpes.

Herido, pidió ayuda a dos habitantes de la zona. Después, se trasladó unas cuadras a la iglesia del lugar, donde fue auxiliado por el párroco y llevado a una clínica particular de la cabecera municipal.

Ahí pasó toda la noche y, al día siguiente, fue trasladado a un hospital de Morelia, donde fue dado de alta apenas por la tarde-noche del domingo.

“Ellos golpean y los inocentes están desprotegidos”
Al tiempo que muestra sus heridas, el sacerdote reflexiona sobre qué originó la golpiza en su contra.

“Esto es porque hay un ambiente de descomposición social y moral; estamos en una jungla y hay personas que están atizando mucho el odio y la división”, señala, y afirma que la autoridad es corresponsable de esto por “azuzar” y “descalificar” a quienes considera adversarios.

“Me refiero al presidente Andrés Manuel, empezando por ahí, con esa actitud de descalificación y de sentirse el santo, el puro, y que todos los demás están mal”, dice el también comunicólogo e integrante de la Comisión de Evangelización en Radio y Televisión para la Arquidiócesis de Morelia.

Cuestionado sobre si hay complicidad entre el presidente y los narcotraficantes —algo que el mandatario ha negado—, Calvillo sostiene: “Sí. Hace muchos años y los que saben hablan de un narcoestado, y la gente que es un poco atenta de las relaciones de la autoridad con el crimen ve que los criminales golpean y no pasa nada”.

“De ellos (los criminales) dice (López Obrador) que también los va a proteger, porque también son seres humanos y ellos golpean y los inocentes están desprotegidos (…) La situación es muy grave, porque esto no se detiene ahí. O se endereza o se sigue deteriorando, pero parece que se va a seguir deteriorando, o sea que hay que pedirle a la gente que hable, que exija sus derechos; que se cuiden y hay que pedirle al gobierno que haga su tarea”.

MCE

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